Torpe, despistada, ausente… así me encuentro estos días tras
la gran tragedia de Rosario…
Lágrimas en los ojos de los vecinos… sin saber que hacer o que decir, sumida en
una profunda tristeza que se vuelve generalizada…
Se sintió tan cerca… en todos lados nos llenamos de silencio, ese que penetra
en el cuerpo y te llega hasta el alma.
Un silencio que se llena de pensamientos e imágenes que no nos dejan dormir… escombros
y oscuridad son los fantasmas de estas noches…
Tanto vacío…
Pero hay un yin por cada yang…
una Rosario apagada se llena de fuerza para ayudar, a las víctimas y a los familiares…
una Rosario hecha de amigos, vecinos, rescatistas, bomberos, ángeles anónimos, aportando
su grano de arena para que duela menos…
una Rosario expectante de encontrar una
vida…
Una ciudad que hoy se viste de luto, pero que dejando atrás cualquier
diferencia política, de religión o equipo, se une por algo mucho más esencial y no pierde la fe…
Asi estamos, esperando un milagro.
#FuerzaRosario